La piel expresa afectos: “lo tengo a flor de piel”, “me siento en carne viva”, “es cuestión de piel”, “me pone la piel de gallina”, “me eriza la piel”

La piel es la puerta que da entrada de lo exterior a nuestro interior y salida de nuestro interior al exterior; la piel une y separa al mismo tiempo. 

A través de la piel sentimos el cosquilleo o el rechazo que nos producen las personas y las cosas. Es decir, la piel es un barómetro de nuestras emociones

Si aprendemos a interpretar su lenguaje, 

nos conoceremos con mayor profundidad. 

 

Muchas necesidades afectivas reclaman contacto: “necesito sentirlo en la piel”.

Cuando un bebé nace, el contacto piel con piel es fundamental tanto física como emocionalmente para:

  • La frecuencia cardiaca
  • La respiración
  • La temperatura
  • La calma
  • La digestión
  • La construcción de vínculos y afectos
  • La sensación de amor y seguridad
  • La reducción de apneas y muerte súbita
  • La disminución del riesgo de infecciones (sobre todo con lactancia materna)
  • La adaptación metabólica
  • La reducción de la agresividad personal

Y estas son solo algunas de las reacciones beneficiosas para el bebé que se vinculan al contacto piel con piel. Hay muchas más. 

Por lo tanto, la piel, el órgano más extenso de nuestro cuerpo, esa piel que habitamos, necesita cuidados extraordinarios para que esté lo mejor posible. 

Para su cuidado externo, además de las caricias que damos y recibimos, tenemos que aportarle sustancias nobles, procedentes de la madre naturaleza. Nada que le agreda. Sólo que sume a su bienestar. 

Esto es precisamente lo que ofrece la cosmética capilar

Elena Busto – Essential Beauty.

 

Sus fórmulas se elaboran con elementos del reino vegetal, que mantiene la piel en perfecto equilibrio, y elementos del reino floral, que completan las caricias cuando las recibimos y también cuando hace tiempo que no las disfrutamos. 

Los seres vivos somos pura energía vibracional y, cuando algún motivo nos lleva a la desarmonía, el contacto con la naturaleza, que siempre está en el lugar correcto, nos ayuda a recuperar la armonía y el equilibrio precisos. 

Esta es la cosmética capilar del futuro que nuestros productos han traído al presente. 

 

Cientos de personas ya los han testado, los han probado, han confirmado personalmente las mejoras que les aportan y han recuperado la belleza, la autoestima y el poder interior, es decir, han conectado con ellas mismas gracias al equilibrio que nuestros productos devuelven. 

A todos nos preocupa cómo nos ven los demás, qué imagen damos, pues la piel expresa esa inquietud, refleja nuestra manera de ser ante los otros y la necesidad de ser aceptados. 

Cuando nos tocan, simbólicamente nos sentimos aceptados y, al contrario, sin contacto, nos sentimos rechazados. 

Por eso, las personas que utilizan White Orchid, de pronto, se sienten seguras, porque la fuerza de nuestras fórmulas les conecta con su fuerza interior, y eso se refleja casi de manera automática en el exterior. 

La piel mejora, el pelo brilla, recupera volumen, deja de caerse, tiene movimiento y elasticidad. Podría decirse que nuestra piel y nuestra melena sonríen al viento. 

White Orchid es una línea pensada para proteger, aportar, equilibrar, reconducir el cabello y el cuero cabelludo a su estado óptimo natural para una buena salud capilar.